El lavado gástrico es un procedimiento médico que puede ser necesario en determinadas circunstancias, sobre todo en el caso de los niños. Se aplica con frecuencia en los casos en que un niño ha consumido algo tóxico, venenoso o recetado. Puede ser muy importante saber cuándo y cómo se lleva a cabo este procedimiento para salvaguardar la salud del niño.
El lavado gástrico es un procedimiento de lavado suave utilizado para eliminar contenidos indeseables o peligrosos del estómago. Aunque pueda parecer difícil, si se realiza correctamente, puede ayudar a evitar problemas de salud más graves. Por este motivo, es fundamental que los padres conozcan los procedimientos fundamentales y sepan cuándo buscar atención médica.
En este artículo repasaremos los principales pasos del algoritmo del lavado gástrico para niños, cuándo es necesario y qué se puede esperar del proceso. Si alguna vez su hijo necesita este tipo de atención, esto puede ayudarle a estar preparado para cualquier cosa y darle la seguridad de actuar con rapidez.
- Por qué es necesario un lavado gástrico?
- Cuándo se puede realizar el procedimiento
- Contraindicaciones
- Método casero
- Con qué enjuagar
- Método de la sonda
- Errores comunes: cómo no hacer daño
- Temperatura del líquido
- Colocar al niño
- Medicamentos
- Vídeo sobre el tema
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Por qué es necesario un lavado gástrico?
En caso de que un niño se haya envenenado, haya ingerido algo tóxico o venenoso, haya sufrido una sobredosis de medicamentos o una intoxicación medicamentosa, puede ser necesario un lavado gástrico.
La intoxicación alimentaria infantil es el tipo más común.
La sobredosis de drogas ocupa el segundo lugar. Por mucho que los adultos se esfuercen en ocultar a los niños los medicamentos que les han sido recetados y que son ilegales para ellos, los investigadores curiosos pueden toparse con frascos y píldoras tentadores y, sin duda, los probarán. Lo mismo ocurre con el jabón, los cosméticos y los productos químicos domésticos.


El lavado gástrico puede ayudar a eliminar las sustancias nocivas del estómago y evitar que el organismo las absorba en mayor cantidad. El niño suele sentir un gran alivio tras la intervención y su proceso de recuperación se acelera considerablemente.
Cuándo se puede realizar el procedimiento
En los primeros indicios de intoxicación, como náuseas y dolores de cabeza, puede lavar el estómago del niño si no hay vómitos o si éstos no alivian los síntomas. Es crucial asegurarse de que el niño no tiene hemorragias internas (el vómito y las heces deben estar limpios de impurezas o vetas de sangre).

El niño debe estar consciente y despierto durante el procedimiento; no puede lavarle el estómago usted mismo si el niño se desmaya. Además de los casos de intoxicación, la obstrucción intestinal, el estrechamiento esofágico y otros trastornos del tracto gastrointestinal pueden requerir ocasionalmente el lavado del estómago.
Contraindicaciones
El niño debe estar despierto para poder lavarse el estómago en casa. Tanto el desmayo como la existencia de un síndrome convulsivo son contraindicaciones.


Se aconseja evitar cualquier indicio de hemorragia estomacal. Si un niño ha ingerido un líquido de composición ácida o alcalina y ha sufrido quemaduras graves en el estómago, el esófago o la laringe, ni siquiera debe intentar lavarle el estómago. No puedes lavar tú mismo el estómago del niño si tiene patologías adquiridas o congénitas relacionadas con una circulación cerebral deficiente. Es preferible rechazar la manipulación si el lactante presenta un ritmo cardiaco irregular, un pulso inestable o un ritmo cardiaco aberrante.


Si no está seguro de la lista actual de posibles contraindicaciones, llame a una ambulancia y espere a que llegue un experto.
Método casero
Si es necesario, puede utilizar el «método del restaurante» una técnica manual, para lavar el estómago en casa. En este caso, se da de beber al niño una cantidad suficiente de soluciones especiales o de agua corriente hasta que vomite. En caso de que el bebé no tenga ganas, se puede provocar manualmente el reflejo nauseoso presionando suavemente la raíz de la úvula con el dedo índice mientras se introduce suavemente en la boca.


Para un niño pequeño, este tipo de enjuague puede resultar muy difícil, ya que es casi imposible conseguir que beba la cantidad de líquido necesaria. En este caso, necesitarás la ayuda de un segundo adulto para que sujete al niño mientras el primero utiliza una jeringa grande de veinte milímetros sin aguja para inyectar la solución en la boca del niño. Para evitar que el niño lo escupa, se vierte el líquido a lo largo del interior de la mejilla. Es mejor que el agua o la solución para beber estén tibias pero no calientes.


- Se coloca al niño en la posición correcta. Un bebé – en brazos, tumbado de lado, un niño mayor – sentado o tumbado de lado. Estas posiciones evitarán que el niño se atragante con el vómito si sale «como una fuente».
- Se coloca una palangana u otro recipiente para recoger el vómito en el suelo a la altura de la cara.
- Después de beber, se provoca el vómito manteniendo la cabeza del niño sobre el recipiente.
- Si es necesario, repetir el enjuague hasta que empiece a salir agua limpia.


Cabe mencionar que aunque este método no permite limpiar completamente el estómago, sigue siendo bastante aceptable para primeros auxilios. Lo más importante es medir con precisión el líquido que se le da al niño al realizar la manipulación:
- recién nacidos – 200 ml;
- niños de un mes y medio a seis meses – 300-500 ml;
- niños de 6 a 12 meses – 500-700 ml;
- niños a partir de un año – 1 litro + 100 x el número de años.
Como ejemplo, un niño de dos años se intoxicó. Le corresponde un volumen de líquido igual a 1000 ml más 100 x 2 = 1200 ml. Por lo tanto, un niño de cinco años necesita al menos 1500 ml para vaciar el estómago.


Tras el lavado, se da de beber al niño productos de rehidratación oral y se le deja media hora de reposo. Esto ayudará a prevenir la deshidratación y a restablecer el equilibrio agua-sal, que inevitablemente se ve afectado por los vómitos. Entre ellas están «Smecta» "Humana Electrolito» y «Redigron."
Se les da caliente; lo mejor es que la temperatura del líquido coincida con la temperatura corporal del bebé. Se puede beber en pequeñas cantidades y hacer pausas rápidas.


Con qué enjuagar
Se puede preparar una solución salina sencilla para enjuagar en casa. Usted necesitará sal de mesa que se utiliza más comúnmente para este. Basta con añadir dos cucharadas soperas de sal a cinco litros de agua; la concentración no debe ser excesiva.
Para hacer una solución de sosa, hay que utilizar las mismas proporciones. Puedes combinar estas soluciones y servir al niño la bebida resultante.
Extreme las precauciones al enjuagar con permanganato potásico. Pueden producirse quemaduras internas graves incluso por una pequeña sobredosis de cristales o una mezcla desigual.


Si no tienes mucha experiencia con este tipo de cosas, es mejor que declines una solución de permanganato potásico.
Las instrucciones de preparación de este antiséptico específico son las siguientes: se diluye una pequeña cantidad de cristales en agua hasta que adquiera un color rosa claro, y la solución debe pasarse por un filtro de carbón doméstico si se desea seguir utilizándolo.
Tras el lavado, puede empezar a tomar enterosorbents unas horas más tarde. Los siguientes medicamentos deben estar siempre en su botiquín casero: «Lactofiltrum» "Enterosgel» y carbón activado y blanco.


En casos de intoxicación o sobredosis, se realiza un procedimiento médico llamado lavado gástrico para eliminar las sustancias peligrosas del estómago del niño. Hay que introducir con cuidado un tubo diminuto en el estómago del niño a través de la boca o la nariz, enjuagarlo con solución salina y, a continuación, extraer el contenido. Los padres y otros cuidadores deben conocer el algoritmo adecuado porque actuar con rapidez puede evitar problemas de salud importantes. En este artículo se describen los pasos principales, cuándo buscar atención médica y consejos de seguridad para garantizar que el procedimiento se lleva a cabo de forma correcta y eficaz en caso de emergencia.
Método de la sonda
El estómago se puede limpiar más completamente con este método, pero no se puede lavar en casa con una sonda. No sólo no hay una sonda en cada apartamento, sino que además hay que saber introducirla correctamente para no lastimar al bebé.
Cuando llegan los médicos de urgencias, pueden utilizar la sonda; los hospitales también emplean este método.
Es probable que uno de los padres tenga que ayudar a la enfermera con la manipulación.


El paciente puede estar sentado o tumbado. Envolver previamente al bebé en una sábana o un pañal grande y grueso ayuda a evitar movimientos bruscos, que pueden dañar la laringe y el esófago.
Un bebé que está inconsciente se lava de lado. La tarea de los padres consiste en sujetar al bebé; una mano del adulto debe colocarse sobre los brazos del niño, la otra sobre su frente, y las piernas del joven paciente deben fijarse entre las del adulto que le ayuda por las rodillas. De todo lo demás se encarga la enfermera.
Para asegurarse de que la sonda alcanza la profundidad necesaria, el profesional médico mide primero la distancia hasta el estómago. Para ello se miden las distancias entre el lóbulo de la oreja y la apófisis xifoides, que es la parte más estrecha del esternón en la parte inferior, y la punta de la nariz.


Se utiliza una espátula para abrir la boca del niño; si no funciona, se emplea una mordaza bucal y un depresor lingual especial. La sonda se introduce en la línea media de la lengua.
El proceso se detiene y sólo se vuelve a intentar una vez que se ha restablecido la respiración del bebé si éste comienza a ahogarse mientras se le pasa la sonda.
Jean recibe la solución a través de una jeringa o embudo que no tiene pistón. El embudo se eleva gradualmente antes de bajarlo con rapidez y precaución por debajo del nivel del estómago. Los contenidos de este órgano se vierten en un frasco que se ha preparado previamente.


Hasta que el líquido que sale del estómago sea claro y puro, se repite el procedimiento.
La fórmula «1 litro por 1 año de vida» se utiliza para determinar el volumen de líquido necesario para dicho lavado. Tras la manipulación, el vómito se envía a un laboratorio para su análisis.
El enjuague tiene cualidades únicas cuando se realiza en bebés y niños pequeños menores de tres años. El profesional sanitario debe medir sus movimientos con mucho cuidado; para facilitar la inserción de la sonda, pueden utilizarse aerosoles analgésicos especializados.

Errores comunes: cómo no hacer daño
Temperatura del líquido
La temperatura del líquido cuando se utiliza para enjuagar es crucial. Si la solución está entre 27 y 29 grados, es ideal.
Todo lo que esté más caliente dilata los vasos sanguíneos, haciéndolos más permeables y haciendo que las toxinas se absorban el doble de rápido; todo lo que esté más frío puede provocar un espasmo brusco del tubo digestivo.
Colocar al niño
Obligar a un niño a vaciar el estómago en el inodoro es un error. El vómito puede entrar en el sistema respiratorio al levantarse o arrodillarse frente al inodoro.


Cuando se realiza el lavado en casa, es crucial recoger el contenido del estómago en una palangana para que los médicos que lo atienden puedan evaluar el vómito. Esto es necesario si los padres no están seguros de la dieta o bebida específica del niño y la causa de la intoxicación no es evidente de inmediato.
Medicamentos
Algunos expertos en medicina alternativa recomiendan lavar el estómago de los niños con decocciones e infusiones de hierbas, pero esto no es recomendable. Se desconoce cómo interactuarán los componentes de una decocción de plantas medicinales con el contenido del estómago.

| Paso | Descripción |
| 1. Evaluar la situación | Comprueba el estado del niño y sus síntomas, como náuseas o signos de intoxicación. |
| 2. Pedir ayuda | Póngase en contacto con un profesional sanitario o un servicio de urgencias antes de iniciar el lavado gástrico. |
| 3. Preparar el material | Reúna agua caliente, un tubo blando (si lo tiene) y un recipiente para el líquido. |
| 4. Colocar al niño en posición | Haga que el niño se siente erguido o se tumbe de lado para evitar que se ahogue. |
| 5. Administrar agua | Dar pequeños sorbos de agua tibia al niño para ayudarle a lavar el estómago. |
| 6. Provoque el vómito | Si se lo aconseja un profesional sanitario, estimule suavemente la garganta para provocar el vómito. |
| 7. Vigile al niño | Observe al niño por si empeoran los síntomas y siga las instrucciones del equipo de urgencias. |
| 8. Espere a recibir ayuda médica | Mantenga la calma y siga vigilando el estado del niño hasta que llegue la ayuda profesional. |
Cuando un niño consume materiales peligrosos, el lavado gástrico puede ser un tratamiento necesario. Esto ayuda a eliminar las sustancias nocivas del estómago antes de que puedan causar más daño. Aunque pueda parecer abrumador, estar preparado para emergencias puede ser realmente útil.
Es fundamental mantener la compostura y moverse con rapidez. Preste siempre atención a los consejos de los profesionales médicos y no dude en solicitar atención médica cuando sea necesario. Sólo debe realizarse el procedimiento cuando sea absolutamente necesario y bajo la supervisión adecuada.
Comprender el procedimiento del lavado gástrico puede ayudar a los padres y a otros cuidadores a sentirse más seguros y capaces de manejar la situación en caso de que se presente. Pueden tomar medidas más precisas para salvaguardar la salud del niño porque comprenden el algoritmo.









